Vivir con leucemia y depresión me llevó a detenerme, mirar mi vida de frente y empezar a tomar decisiones sobre lo que realmente quiero. Sigo aprendiendo a cuidarme, a pedir ayuda y a construir una vida con sentido.
Soy ingeniero industrial y durante siete años lideré una institución de salud mental. Pero vivir mis propios desafíos me permitió comprender, desde otro lugar, lo importante que es sentirse escuchado y acompañado.
Hoy quiero que nadie tenga que atravesar en soledad lo que yo he vivido. Ese deseo le da sentido a Casa LATIR: un lugar para encontrarnos, vivir experiencias de bienestar y construir vínculos que nos acompañen más allá de una visita.
Esta casa también nace de mi historia. Y quiero que tú puedas encontrar un lugar para la tuya.
Porque nadie puede solo.